En 1599 la Compañía de Jesús se instaló en Córdoba y rápidamente comenzó a desarrollar su labor espiritual y, sobre todo, educativo. Para sostener las actividades de sus colegios, los jesuitas generaron su propio mantenimiento a través de seis Estancias formadas o adquiridas entre el siglo XVII y principios del XVIII. Eran grandes establecimientos agro- ganaderos que contaban con todo lo necesario para su autoabastecimiento, como así también rancherías para el personal, casa de residencia de los Padres y Hermanos estancieros y capilla para la administración de sacramentos. El valor relevante y único de los testimonios culturales y arquitectónicos que conforman el patrimonio legado por la acción de la Compañía de Jesús en Córdoba, ha llevado a la Unesco a incluir el "Camino de las Estancias Jesuíticas y la Manzana jesuítica", en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Ahora el mundo entero puede descubrirlas, conocerlas y disfrutarlas.
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